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DE LA TRISTEZA

El primer tema que vamos tartar estas semanas en las clases de literatura universal es el ensayo, Luisa nos repartió un papel con diferentes fragmentos de diferentes ensayos. Antes de empezar hacer nada con dichos fragmentos teníamos que saber que era exactamente el ensayo, Luisa nos dijo que el ensayo tenía dos maneras de entenderlo; ensayo considerado y ensayo en rigor.  En verdad estos textos son proensayisticos, pero es lo que hoy en día decimos que es un ensayo. No nos explico claramente lo que era ya que decidimos que primero lo íbamos leer y haber que entendíamos y luego nos explicaba que era.

El ensayo es un género declarativo, es un texto que no es de ficción.

Leímos un rato el fragmento de un ensayo muy conocido ´´ De la Tristeza´´ de Montaigne que es un filósofo francés del Renacimiento conocido por sus ensayos que exploran la condición humana desde una perspectiva introspectiva y filosófica. En el ensayo Montaigne aborda la naturaleza de la tristeza y su impacto en la vida humana. Una vez lo leímos pusimos en conjunto lo que habíamos entendido. 

En el fragmento Montaigne reflexiona sobre la naturaleza de esta emoción y cómo afecta a las personas. Comienza afirmando que él mismo se siente exento de la tristeza y no siente ninguna inclinación hacia ella. Critica cómo la sociedad a menudo disfraza la sabiduría, la virtud y la conciencia con la tristeza, considerándola un ornamento feo y estúpido.

Montaigne señala que los italianos, más sensatos, la llaman "malignidad", ya que es siempre perjudicial, loca, cobarde y baja. Menciona que los estoicos prohibían la tristeza a sus discípulos.

Relata la historia de Psamenito, rey de Egipto, quien, tras ser derrotado y hecho prisionero por Cambises, rey de Persia, mostró una sorprendente calma al ver a su hija convertida en sirvienta y a su hijo conducido a la muerte, pero rompió en desolación al ver a uno de sus amigos entre los cautivos. Montaigne compara este episodio con la reacción de un príncipe que, tras recibir noticias de la muerte de sus hermanos con resignación, no pudo contenerse al enterarse de la muerte de uno de sus servidores, mostrando que a veces el dolor acumulado se desborda ante la última pérdida.

Montaigne finaliza con una referencia a un pintor de la antigüedad que, al representar el duelo en el sacrificio de Ifigenia, cubrió el rostro del padre de la víctima porque ninguna expresión humana podía transmitir una amargura tan extrema. También menciona a la mítica Niobe, transformada en roca por el dolor de perder a sus catorce hijos.

Montaigne ofrece una visión crítica de la tristeza, describiéndola como una emoción dañina y poco noble. Su postura refleja su rechazo hacia la expresión pública del dolor y la emoción, alineándose con la filosofía que valoraba la imperturbabilidad ante las adversidades. La comparación entre la tristeza y la "malignidad" italiana refuerza su visión negativa de esta emoción, considerándola una debilidad.

Montaigne nos hace entender la tristeza en punto de vista para que la gente no sepa que lo estas pasando mal, también nos hace ver que es una meditación sobre la profundidad y tenemos que destruir esta emoción. Montaigne nos hace reflexionar sobre la naturaleza de la tristeza y su lugar en nuestras vidas, criticando su glorificación y diciendo la importancia de mantener una actitud normal ante las adversidades.

En mi opinión es mejor ocultar la tristeza pero para evitar que las personas no se entrometan en tu vida y puedan criticarla u opinar de algo que ni les va ni les viene. Si la gente sabe que estas triste y quiere hacerte pasarlo peor se reirán de ti diciendo que eso no es para estar así, cuando si a ti te afecta es porque a ti si te importa eso, cuando estas triste eres muy frágil y eso en la sociedad de hoy en día es bastante malo que lo sepan los demás ya que van hacer lo que quieran contigo, ya que tu vas hacer lo que sea por no ponerte peor. Pero es verdad que es normal sentir tristeza de vez en cuando ya sea por una mala actuación de alguien o por algo que no te ha gustado. 

Este fragmento me ha hecho darme cuenta que en verdad es mejor no mostrar tus sentimientos.




Os dejo por aquí el fragmento para que lo podáis leer y reflexionar como hice yo :)

Yo soy de los más exentos de esta pasión y no siento hacia ella ninguna inclinación ni amor, aunque la sociedad haya convenido como justa remuneración honrarla con su favor especial; en el mundo se disfrazan con ella la sabiduría, la virtud, la conciencia; feo y estúpido ornamento. Los italianos, más cuerdos, la han llamado malignidad, porque es una cualidad siempre perjudicial, siempre loca y como tal siempre cobarde y baja: los estoicos prohibían la tristeza a sus discípulos. Cuenta la historia que Psamenito, rey de Egipto habiendo sido derrotado y hecho prisionero por Cambises, rey de Persia, y viendo junto a él a su hija, también prisionera y convertida en sirviente a quien se enviaba a buscar agua, todos los amigos del rey lloraban y se lamentaban en su derredor mientras él permanecía quedó sin decir palabra, y con los ojos fijos en la tierra; viendo en aquel momento que conducían a su hijo a la muerte, mantúvose en igual disposición, pero habiendo observado que uno de sus amigos iba entre los cautivos, empezó a golpearse la cabeza a dejarse ganar por la desolación. Tal suceso podría equipararse a lo acontecido no ha mucho a uno de nuestros príncipes que, habiendo sabido en Trento, donde se encontraba, la nueva de la muerte de —5→ su hermano mayor, en quien se cifraba el apoyo y honor de la casa, y luego igual desgracia de otro hermano menor, la segunda esperanza, y habiendo sufrido ambas pérdidas con una resignación ejemplar, como algunos días después a uno de sus servidores le acometiese la muerte, fue muy sensible a esta nueva, y perdiendo la calma se llenó de ostensible pena de tal modo, que algunos tomaron de ello pie para suponer que no le había llegado a lo vivo más que la última desgracia; pero la verdad del caso fue, que estando lleno y saturado de tristeza, la más leve añadidura hizo que su sentimiento se desbordase. Lo mismo podría decirse del hecho anteriormente citado, y la historia lo comprueba: Cambises, informándose de por qué Psamenito no se había conmovido ante la desgracia de su hijo ni la de su hija, sufrió dolor tal al ver la de uno de sus amigos: «Es, respondió, que sólo el último dolor ha podido significarse en lágrimas; los dos primeros sobrepasaron con mucho todo medio de expresión.» Me parece que se relaciona con estos ejemplos la idea de aquel pintor de la antigúedad que teniendo que representar en el sacrificio de Ifigenia el duelo de los asistentes según el grado de pesar que cada uno llevaba en la muerte de aquella joven hermosa e inocerte, habiendo el artista agotado los últimos recursos de su arte, al llegar al padre de la victima te representó con el rostro cubierto, como si ninguna actitud humana pudiera expresar amargura tan extrema. He aquí por rue los poetas simulan a la desgraciada Niobe, que perdió primero siete hijos y en seguida otras tantas hijas, agobiada de pérdidas, transformada en roca.


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