En la clase de literatura universal, leímos un poema de Sylvia Plath, una escritora famosa. El poema fue único porque ella usó las palabras para hacernos sentir cosas, como si estuviéramos escuchando sonidos.
Hachas
después de cuyo golpe la madera resuena
crea ecos
ecos que se desplazan
desde el centro, lo mismo que si fuesen caballos.
Su savia
mana como las lagrimas, como el
agua que intenta
recomponer su espejo
sobre la roca
que gotea y da vueltas,
cráneo blanco,
comido por el musgo.
Años después
las vuelvo a encontrar en mi camino
palabras secas y sin jinete,
el ruido infatigable de sus cascos.
Mientras,
al fondo del estanque hay estrellas inmóviles
que rigen una vida.
Sylvia Plath nació en 1932 en Boston y escribía sobre cosas personales, como su salud mental y su vida íntima. También escribía para niños, como en los libros "The Bed Book" y "Mrs. Cherry 's Kitchen".
Sylvia Plath tuvo una vida difícil y murió en 1963 en Londres. Su muerte fue muy triste, pero dejó muchas poesías que nos muestran su sufrimiento. A pesar de sus problemas, escribió su primer poema a los ocho años.
La renombrada escritora y poeta del siglo XX, dejó un legado literario único que se extiende más allá de sus conocidos poemas. Su estilo distintivo, marcado por metáforas ingeniosas y juegos de palabras, ha dejado una huella indeleble en la poesía.
La poesía de Sylvia Plath me inspira porque, a pesar de sus problemas, siguió escribiendo y expresándose. Aunque su vida tuvo un final triste, me hace pensar en lo que podría haber logrado con más tiempo para compartir su hermosa poesía.
Ella era muy buena jugando con las palabras y creando imágenes en nuestra mente. Este poema es interesante de leer y pensar en lo que nos quiere transmitir. Aunque sus palabras son a veces complicadas, nos lleva a través de una experiencia diferente al leer su poesía.
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