Lolita escrita por Vladimir Nabokov, escritor de origen ruso, publicada por primera vez en 1955.
Lolita se convirtió en un personaje icónico, que sin ser una persona real impactó mucho después de su adaptación cinematográfica.
El libro contiene diferentes niveles de lectura, desde el relato romántico y erótico hasta el retrato de una sociedad autocomplaciente, así como temas sobre la moral y la perversión psicopatológica. Después de ser publicada por una editorial erótica francesa, fue catalogada de pornografía porque trata de la relación sexual entre un "depravado" y su hijastra.
A continuación os voy a dejar el enlace para ver esta interesante entrevista, en la que el autor explica el concepto de "ninfulas" y su opinión sobre la adaptación cinematográfica de su obra.
https://youtu.be/C7pj7f0TyZc?si=wovphfVtbF1S5_2V
Fragmento de Lolita
Ahora creo llegado el momento de presentar al lector algunas consideraciones de orden general. Entre los límites de los nueve
y los catorce años, surgen doncellas que revelan a ciertos viajeros embrujados, dos o tres veces mayores que ellas, su verdadera
naturaleza, no humana, sino nínfica ( o sea demoníaca); propongo llamar nínfulas a estas criaturas escogidas. (...)
Entre esos límites temporales, ¿son nínfulas todas las niñas? No, desde luego. Tampoco es la belleza una piedra de toque; y la
vulgaridad - o al menos lo que una comunidad determinada considera como tal- no daña forzosamente ciertas características
misteriosas, la gracia letal, el evasivo, cambiante, anonadante, insidioso encanto mediante el cual la nínfula se distingue de esas
contemporáneas suyas. (...)
Era la misma niña: los mismos hombros frágiles y color de miel, la misma espalda esbelta, desnuda, sedosa, el mismo pelo
castaño. Un pañuelo a motas anudado en torno al pecho ocultaba a mis viejos ojos de mono, pero no a la mirada del joven
recuerdo, los senos juveniles. Y como si yo hubiera sido, en un cuento de hadas, la nodriza de una princesita, reconocí el
pequeño lunar en su flanco. (...)
Si pedimos a un hombre normal que elija a la niña más bonita en una fotografía de un grupo de colegialas o girl scouts, no
siempre señalará a la nínfula. Hay que ser artista y loco, un ser infinitamente melancólico, con una burbuja de ardiente veneno
en las entrañas y una llama de suprema voluptuosidad siempre encendida en su sutil espinazo, para reconocer de inmediato,
por signos inefables - el diseño ligeramente felino de un pómulo, la delicadeza de un miembro aterciopelado y otros indicios que
la desesperación, la vergüenza y las lágrimas me prohíben enumerar- al pequeño demonio mortífero ignorante de su fantástico
poder.(...)
Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres
pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta. Era Lo, sencillamente Lo, por
la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era
Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.

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