EL CABALLERO DE LA CARRETA
Hoy leímos un fragmento de "El Caballero de la Carreta" de Chrétien de Troyes. En él, la reina Ginebra envía mensajes contradictorios a Lancelot sobre perder y ganar justas. Esto muestra cómo la reina prueba la lealtad de Lancelot, queriendo ver si sacrificará su honor por amor.
Leímos individualmente y discutimos la obra, discutí y comente la obra con una compañera que tenía al lado llamada Alba y la comprensión fue más difícil de lo que pensábamos. Fue difícil entenderla, pero al compartir perspectivas, se revelaron dos interpretaciones: una sobre la debilidad de un hombre enamorado y otra sobre la prueba de fidelidad y amor verdadero.
En cuanto a el amor exploramos el concepto de amor, describiendo sus manifestaciones emocionales y cómo cambia nuestra perspectiva y sensaciones.
En cuanto a mi impresión tras leer "El Caballero de la Carreta", no lo entendí, pero al informarme y volver a leerlo, capté su significado. Compartí mis impresiones sobre Lanzarote, su obediencia a la reina, y cómo esto muestra su profundo amor y compromiso, típico de las historias de la época del Rey Arturo. La reina, con sus mensajes confusos, agrega intriga y plantea preguntas sobre sus sentimientos.
En resumen, el fragmento analizado refleja la tensión emocional y moral en las historias del Rey Arturo, donde los personajes equilibran deberes y emociones personales. El texto destaca las pruebas de lealtad y amor, mostrando cómo la reina desafía a Lancelot para demostrar su compromiso.
Quiero profundizar en los personajes principales, como Lancelot y la reina Ginebra, explorando sus motivaciones, conflictos y cómo su relación afecta aspectos clave de la cultura y valores de la época.
En "El Caballero de la Carreta" de Chrétien de Troyes, la relación entre Lancelot y la reina Ginebra es el foco central. Lancelot, un caballero valiente y leal al rey Arturo, se enfrenta a un conflicto interno al enamorarse profundamente de Ginebra, la esposa del rey. Esta pasión desafía los códigos de la caballería y la lealtad al rey. Ginebra, por su parte, se debate entre su amor por Lancelot y su papel como reina, atrapada entre sus sentimientos personales y las expectativas sociales.
La obra refleja los dilemas éticos y emocionales de estos personajes, mostrando la tensión entre el amor idealizado y los deberes sociales en la sociedad medieval. Este conflicto entre el amor y la lealtad refleja aspectos clave de la cultura y los valores de la época artúrica, donde los personajes deben equilibrar sus emociones personales con sus roles sociales y obligaciones.
A continuación dejo los poemas:
T1
En cuanto Lanzarote ha entrado en la contienda, él solo vale por veinte de los mejores. Comienza a hacerlo tan bien que nadie aparta los ojos de él, allí donde esté. Había en el bando de Pomelegoi un caballero muy
valiente. Iba sobre un caballo brincador que corría más y mejor que un ciervo de los llanos. Era hijo del rey
de Irlanda: notablemente se portaba. Pero a todos complacía cuatro veces más el caballero desconocido. Y se
preguntan angustiados:
«¿Quién es el que tan bien lo hace?»
La reina, en secreto, llama a una doncella prudente y juiciosa, y le dice:
«Doncella, os es preciso transmitir un mensaje. Lo llevaréis en seguida, pues tiene pocas palabras. Bajad de
esta tribuna e id al encuentro de ese caballero que lleva escudo bermejo. Le diréis en voz baja que yo le
ordeno: lo peor posible.»
Rápida y hábilmente, cumple la joven el encargo de la reina. Se dirige al caballero, le sigue hasta llegar
muy cerca de él, y le dice, cuidando que no escuche vecino ni vecina:
«Señor, mi señora la reina os ordena a través de mí: lo peor posible.»
Apenas lo oye, responde él que lo haría muy de su grado, como quien es enteramente de la reina. Y cabalga
al punto a todo galope contra un caballero, y falla en el encuentro, cuando le debió herir. Desde entonces
hasta el anochecer se comportó lo peor que pudo, pues que la reina así lo deseaba. El adversario, por su
parte, no ha fallado en su ataque: antes bien le ha asestado un duro golpe, encontrándole con su lanza.
Entonces Lanzarote emprende la huida...
...«Debes callarte, amigo, tu caballero no vencerá. De tanto varear, su vara se ha quebrado, la que tanto nos
has encarecido.»...
...La reina, por su parte, no está enojada. Antes bien está alegre, y mucho le place, pues sabe bien, aunque se
calla, que el caballero es con certeza Lanzarote. De este modo, hasta el anochecer se hizo pasar por un
cobarde...
...«Id ahora, doncella, a montar sobre vuestro palafrén. Os envío al caballero de ayer. Le buscaréis, le
encontraréis. No os retraséis por nada del mundo. De nuevo le diréis que se comporte todavía lo peor
posible. Y cuando se lo hayáis advertido, escuchad bien lo que os responda.»
No tarda la doncella en obedecer. Se había fijado la noche pasada hacia dónde se dirigía el caballero, pues
algo le decía con plena seguridad que sería enviada de nuevo a él. Sabe orientarse entre las filas hasta llegar
a su destino. Rápidamente se acerca, y le repite en voz muy baja que todavía debe comportarse lo peor
posible, si quiere conservar el amor y la gracia de la reina: órdenes suyas son.
Responde Lanzarote:
«Gracias le sean dadas a ella, pues tal cosa me ordena.»...
T2
«¡Maravilla! ¡Ha regresado el caballero de las armas bermejas, venid a verle! Pero, ¿para qué? No hay en el
mundo hombre tan vil, tan digno de desprecio y tan cobarde. La cobardía le domina, y él nada puede hacer
contra ella.»
Ha vuelto la doncella junto a la reina. Ésta no deja de apremiarla hasta conocer la respuesta. Al oírla, mucho
se ha alegrado, pues ahora sabe sin ninguna duda que ese caballero no es otro que aquél a quien ella
pertenece por entero, y que le sigue perteneciendo él también a ella sin falta. Entonces ordena a la muchacha
que vuelva aprisa sobre sus pasos, y diga al caballero que ella le prescribe y suplica que se comporte lo
mejor posible.
«Iré -responde la doncella-, sin concederme el menor reposo.»
Ha bajado a tierra desde la tribuna: allí la espera un criado, guardándole su palafrén. Ensilla, monta y parte
al encuentro del caballero. Inmediatamente le dice:
«Ahora mi dama os manda, señor, que lo hagáis lo mejor posible.
-Le diréis -responde Lanzarote- que no me ordena nada que no me plazca, pues que a ella le agrada. Todo lo
que a ella place me es grato a mí.»
«Señora -le dice-, nunca vi caballero de carácter tan complaciente. Tan extremadamente quiere hacer lo que
vos le ordenáis que, a deciros verdad, acoge con idéntico semblante honra y deshonra, bien y mal.
-A fe -dice la reina-, puede que sea así.»
...«¡Ha venido el que vencerá! ¡Es hoy cuando veréis de lo que es capaz! ¡Hoy aparecerá su valentía!»...
valiente. Iba sobre un caballo brincador que corría más y mejor que un ciervo de los llanos. Era hijo del rey
de Irlanda: notablemente se portaba. Pero a todos complacía cuatro veces más el caballero desconocido. Y se
preguntan angustiados:
«¿Quién es el que tan bien lo hace?»
La reina, en secreto, llama a una doncella prudente y juiciosa, y le dice:
«Doncella, os es preciso transmitir un mensaje. Lo llevaréis en seguida, pues tiene pocas palabras. Bajad de
esta tribuna e id al encuentro de ese caballero que lleva escudo bermejo. Le diréis en voz baja que yo le
ordeno: lo peor posible.»
Rápida y hábilmente, cumple la joven el encargo de la reina. Se dirige al caballero, le sigue hasta llegar
muy cerca de él, y le dice, cuidando que no escuche vecino ni vecina:
«Señor, mi señora la reina os ordena a través de mí: lo peor posible.»
Apenas lo oye, responde él que lo haría muy de su grado, como quien es enteramente de la reina. Y cabalga
al punto a todo galope contra un caballero, y falla en el encuentro, cuando le debió herir. Desde entonces
hasta el anochecer se comportó lo peor que pudo, pues que la reina así lo deseaba. El adversario, por su
parte, no ha fallado en su ataque: antes bien le ha asestado un duro golpe, encontrándole con su lanza.
Entonces Lanzarote emprende la huida...
...«Debes callarte, amigo, tu caballero no vencerá. De tanto varear, su vara se ha quebrado, la que tanto nos
has encarecido.»...
...La reina, por su parte, no está enojada. Antes bien está alegre, y mucho le place, pues sabe bien, aunque se
calla, que el caballero es con certeza Lanzarote. De este modo, hasta el anochecer se hizo pasar por un
cobarde...
...«Id ahora, doncella, a montar sobre vuestro palafrén. Os envío al caballero de ayer. Le buscaréis, le
encontraréis. No os retraséis por nada del mundo. De nuevo le diréis que se comporte todavía lo peor
posible. Y cuando se lo hayáis advertido, escuchad bien lo que os responda.»
No tarda la doncella en obedecer. Se había fijado la noche pasada hacia dónde se dirigía el caballero, pues
algo le decía con plena seguridad que sería enviada de nuevo a él. Sabe orientarse entre las filas hasta llegar
a su destino. Rápidamente se acerca, y le repite en voz muy baja que todavía debe comportarse lo peor
posible, si quiere conservar el amor y la gracia de la reina: órdenes suyas son.
Responde Lanzarote:
«Gracias le sean dadas a ella, pues tal cosa me ordena.»...
T2
«¡Maravilla! ¡Ha regresado el caballero de las armas bermejas, venid a verle! Pero, ¿para qué? No hay en el
mundo hombre tan vil, tan digno de desprecio y tan cobarde. La cobardía le domina, y él nada puede hacer
contra ella.»
Ha vuelto la doncella junto a la reina. Ésta no deja de apremiarla hasta conocer la respuesta. Al oírla, mucho
se ha alegrado, pues ahora sabe sin ninguna duda que ese caballero no es otro que aquél a quien ella
pertenece por entero, y que le sigue perteneciendo él también a ella sin falta. Entonces ordena a la muchacha
que vuelva aprisa sobre sus pasos, y diga al caballero que ella le prescribe y suplica que se comporte lo
mejor posible.
«Iré -responde la doncella-, sin concederme el menor reposo.»
Ha bajado a tierra desde la tribuna: allí la espera un criado, guardándole su palafrén. Ensilla, monta y parte
al encuentro del caballero. Inmediatamente le dice:
«Ahora mi dama os manda, señor, que lo hagáis lo mejor posible.
-Le diréis -responde Lanzarote- que no me ordena nada que no me plazca, pues que a ella le agrada. Todo lo
que a ella place me es grato a mí.»
«Señora -le dice-, nunca vi caballero de carácter tan complaciente. Tan extremadamente quiere hacer lo que
vos le ordenáis que, a deciros verdad, acoge con idéntico semblante honra y deshonra, bien y mal.
-A fe -dice la reina-, puede que sea así.»
...«¡Ha venido el que vencerá! ¡Es hoy cuando veréis de lo que es capaz! ¡Hoy aparecerá su valentía!»...
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